SINVERGÜENZAS, CORRUPTOS Y OTRAS MALAS HIERBAS EN EL CORRAL

Ver los telediarios cada día, y lo digo porque dado mi encierro voluntario no leo periódicos, más que nada por no salir a la calle, lugar en el que se cometen los mayores delitos de los que nuestra especie es capaz o, en los que se podría ver a los que los cometen: presidentes de consejos de administración, tesoreros de partidos políticos, los propios políticos (solo de pensar en ellos se me pone piel de lagartija o... ¿era de pollo?) presidentes de bancos, ministros, presidentes autonómicos, secretarios de ministerio, secretarios de secretarios de ministerios, subsecretarios de los primeros, otros sub-sub-sub-secretarios (puede llevarlo hasta el infinito), AFORADOS ???, etc...; se está convirtiendo en un verdadero vía crucis para aquellos que aun poseemos un mínimo atisbo de lo que antes se llamaba dignidad.

 

Lo que más me inquieta de toda esta ola de corrupciones, de sinvergüenzas, de políticos y no políticos, de hombres de negocios y de chantajistas oportunistas, de chorizos comunes, de estafadores, de criminales y asesinos...; no es lo que ha salido ya, lo que ya sabemos; si no lo que aún tiene que aparecer.

 

Mientras la mitad de la población se devana los sesos para llegar a fin de mes (O SUICIDARSE TIRÁNDOSE POR UNA VENTANA), poder pagar la hipoteca, pagar impuestos, impuestos y más impuestos con lo que estos malandrines ambiciosos de porte arrogante y actitud de señor de la guerra se compran coches de lujo o llenan cuentas en Suiza; el común de los mortales mira con decepción hacia un futuro incierto lleno de inquietud y zozobra del que parece no vamos a salir nunca.

 

Nunca tan pocos, se llevaron tanto.

 

Alguien, y siento no recordar quien, dijo que si todos los chorizos que ya están en procesos de justicia (sí, lo pongo entre comillas, porque es entre comillas como yo la siento) devolvieran lo que se han llevado, España saldría de la crisis y hasta podría pagar la deuda de Grecia.

 

Entonces, por qué todo el mundo repite hasta la saciedad o hasta que han llegado a hacernos ceer que la crisis tiene la culpa de todo, que la crisis existe; NO, SEÑOR, NO HA SIDO LA CRISIS, HA SIDO LA INFINIDAD DE CHORIZOS QUE HAN DEJADO CERCA DEL CAJÓN DONDE TENÍAMOS LOS DINEROS.

 

Para entrar a cualquier empleo nos miran hasta debajo de las uñas de los pies y..., a estos descuideros mangantes que les pidieron para darles semejante empleo y ponerlos en la responsabilidad de cuidar del dinero. La verdad, creo que en este país de listos hay bastantes tontos.

 

La otra cuestión que me preocupa es lo que tardan en hacer justicia (sí vuelvo a ponerla entre comillas, es que es la misma justicia de antes), para cuando esto ocurre, pueden pasar dos cosas, que nadie recuerde de qué iba la historia o, que se haya enfríado tanto el asunto que ya no nos importe lo de impartir justicia”. Hay una tercera, que estemos todos muertos.

 

Otra de las dudas que me asalta, es más de tipo moral o espiritual, ¿a cuantos habrán decepcionado estos tipos en su carrera a la riqueza?. Qué pensarán sus padres, sus hermanos, sus hijos...; de tener en la familia a semejantes cuatreros. ¿Como serán los silencios en esas casas?. Ahora, cuando ya se ven con la soga al cuello, se arrepentirán, de verdad, no solo de cara a la galería para quedar bien y ser perdonados. Que se moverá en sus conciencias ahora que son el escaparate en el que nunca habría que fijarse.

 

Al final, ser pobre pero honrado por lo menos sirve de somnífero, porque espero que ellos estén, como poco, castigados a no poder conciliar el sueño nunca jamás.

 

Manolo Guerrero

 

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